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Archive for the ‘Dirección de la producción’ Category

Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.

Proverbio judío

Hoy en día la cuestión no se centra en si una correcta organización de la producción es necesaria, sino que el foco de los estudios ha pasado a concentrarse en cómo organizar esta producción de la manera más eficiente posible, teniendo en cuenta todo lo que micro y macroeconomistas han estudiado y teorizado acerca de los comportamientos de los consumidores, de la demanda, de la oferta, en definitiva, de cómo funciona el mercado.

Asumiendo estas bases ampliamente analizadas el objetivo de los nuevos empresarios y de los entes que operan en el mercado actual es el de seleccionar el modo de producción que mejor se adapte a las características precisas de cada caso, ya que el mercado no es perfecto y se compone de diferentes realidades que han de ser observadas de manera específica. Producción en masa, just in time, artesanal o por lotes son sólo algunos de los modelos a los que cualquier empresario en su papel de director de la producción podrá recurrir a la hora de desempeñar su actividad, y teniendo en cuenta las características que la definen.

No se puede pretender fijar unas reglas exactas sobre qué producto o qué demanda se adapta de manera completa a un sistema de producción prefijado. La variedad que caracteriza el mercado, la innovación que debe existir para que haya crecimiento o, simplemente, los cambios que pueden sufrir los hábitos de los consumidores, generan un entorno en el que los sistemas de producción “de libro” deben ser redefinidos en cada caso y revisados de manera periódica de tal forma que no se caiga en obsolescencia.

De esta manera, a la hora de dirigir la producción serán tan importantes los conocimientos teóricos sobre los posibles modelos que la historia nos ofrece, como la capacidad de análisis de la situación o el aprendizaje empírico llevado a cabo. Combinando estos elementos se tenderá hacia una situación de mayor comprensión consiguiendo una eficiencia mayor, al permitir superar ideas que llegan a ser tan amplias como vacías de contenido como puede ser “adaptar la oferta a la demanda”.

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La Universidad debiera insistirnos en lo antiguo y en lo ajeno. Si insiste en lo propio y lo contemporáneo, la Universidad es inútil, porque está ampliando una función que ya cumple la prensa.
Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

 

Los exámenes. Malditos exámenes. Ellos han sido los culpables de mi larga ausencia como blogger. No obstante, he logrado sobrevivir, y a la vez plantearme ciertas cuestiones sobre el funcionamiento de la  universidad como empresa, como una gran empresa que tiene en sus manos el poder más valioso, y que bien empleado podría cambiar el mundo: el talento de las personas.

Idealmente,  la universidad está concebida como una gran factoría de formación de personas en las más diversas ramas. Los estudiantes ofrecemos nuestras capacidades y la empresa (la universidad) se compromete a moldearlas de tal forma que estemos completamente capacitados, para en un futuro poder vender los valores y las aptitudes adquiridas en el periodo universitario a una verdadera empresa. Es decir, somos los inputs con los que la universidad opera (el cómo gestiona nuestros recursos y sus propios recursos, merece un punto a parte) y llega a obtener personas totalmente preparadas para enfrentarse al mundo laboral. Es un modelo ideal.

Manteniendo la comparativa con la empresa, la función principal de la universidad se concentra en el área de operaciones: en la preocupación por las personas de las que se ocupan, tratando de mantener un correcto flujo de información entre empresa y cliente, en el que se basa, sin lugar a dudas el éxito de ambas partes.

Como decía, es una tarea muy compleja, puesto que en algunos casos ni la universidad, ni el alumno están dispuestos a dar todo lo que realmente pueden ofrecer. Hoy por hoy, y desde mi punto de vista, en la universidad, todo está demasiado burocratizado, de tal manera que hacer el más mínimo cambio en el área de operaciones (planificación de asignaturas, realización de actividades complementarias al estudio,…) supone un gran esfuerzo.

Así pues, como estudiantes hemos de saber que la universidad es una organización un tanto compleja, muy chapada a la antigua, pero de la que se puede obtener un gran beneficio personal si realmente nos tomamos en serio aquello cuanto se nos pretende enseñar. Es realmente necesaria una implicación del alumnado en el contexto universitario para conseguir una formación global que realmente nos haga competitivos al terminar nuestro proceso de producción.

Existen claras diferencias en el modelo de gestión según nos encontremos ante casos de universidad pública o privada, tal y como ocurre cuando se analizan empresas privatizadas o estatales. Que la evolución económica que supone el capitalismo haya llevado a una prevalencia de las empresas privadas no quiere decir que la organización y dirección pública carezca de ventajas, por lo que a priori no se puede apostar completamente por un modelo y otro. No obstante, me queda la duda de si la universidad gestiona correctamente todos sus recursos para beneficio de los alumnos, marcando objetivos reales y factibles que permitan una mejor preparación de sus productos, aunque a veces la excesiva burocratización, la falta de incentivos o la lentitud de los trámites pueda entrar en conflicto con las metas ideales que la universidad debería tener.  Espero que me ayudéis a aclararme con la encuesta que os planteo.

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