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Archive for 29 abril 2011

Ejercicios Espirituales

Dios me ama, más que yo a mí mismo.

 San Ignacio de Loyola

Resulta abrumador cómo pasa factura la cruda realidad y su rutina: las prisas, los atascos y la cotidianidad hacen que en mayor o menor medida no tengamos (o no queramos tener) tiempo para reflexionar sobre nuestra propia vida, y en muchos casos tendamos a olvidarnos de Dios. Esto hace que nuestra voluntad y nuestros pensamientos se conviertan en banalidades y se genere una enorme pereza, que, sin lugar a dudas, resulta ser uno de los grandes enemigos del día a día que se interponen en nuestra relación con Dios.

Así es como me sentía un tiempo antes de acudir a ejercicios, con el alma abandonada y con una coraza hacia el  amor de Dios, sumida en una pereza que no era capaz de controlar, y aunque me hacía llamar cristiano, no lograba concordar las ideas que tenía en la cabeza con mis actos y por este motivo, movido por un impulso de renovación interior y de romper con la rutina, decidí acudir a la tanda de ejercicios espirituales.

Desde un punto de vista meramente superficial, los ejercicios espirituales son bastante duros, ya que supone una ruptura total con el modo de vida al que estamos acostumbrados. El contacto personal con Dios se establece en silencio, en la soledad, por ello, desde un primer momento se hace hincapié en lo importante que resulta este aspecto: silencio de boca, silencio de los sentidos y silencio de la imaginación, sin duda uno de los aspectos más importantes. Es decir, silencio total durante cuatro días.

En este punto, al comenzar los ejercicios se establece una lucha entre el yo ruidoso (aquel que no puede dejar de volar su imaginación, aquel que es curioso y observa, aquel que quiere gritar) y el yo interior, el que busca con ansia la soledad. De esta lucha se sale vencedor exclusivamente si la voluntad es firme, y para ello no hay nada mejor que las jaculatorias, tener un contacto permanente con Dios: Señor mío, Hijo de Dios, ten piedad de mí¸Virgen María méteme en ejercicios…que repetidas sucesivamente hacen que se olvide todo lo que hay fuera y uno esté plenamente concentrado y comience a abrir las puertas de la gracia de Dios. Así llegan cada una de las meditaciones propuestas por san Ignacio de Loyola, que pone en manos del director de la tanda (el Padre Feliciano Rodríguez en este caso) las palabras adecuadas para que en silencio y cara a cara con el Señor seamos capaces de abordarlas y reflexionarlas, siempre encomendados a la Virgen María y al Espíritu Santo, para que nos otorguen la luz durante las meditaciones.

El comienzo de las mismas consiste en hacer una introspección personal acerca del pecado, analizando nuestros pecados recientes y si es posible más lejanos con el objeto de realizar  una buena confesión y tener el alma limpia y predispuesta a acoger al Señor durante el resto del tiempo. Sin lugar a dudas, para aquellos que hemos estado en una situación un tanto dubitativa en nuestra vida, esta fase es la más importante. En mi caso así lo ha sido, ya que se han grabado a fuego cosas que debería saber, pero que nunca llegué a plantearme, y que ahora sin lugar a dudas pretendo que marquen el resto de mis días:

  • Dios te ama.
  • Vive con la eternidad en la cabeza, con Dios en el corazón y con el mundo en los pies.
  • De qué sirve conquistar el mundo entero si pierdes tu alma.

Foto de grupo con el Padre Feliciano Rodríguez, director de los ejercicios

Las meditaciones nos limpian el alma y permiten que avancemos en la pasión de Cristo, experimentando con Él el dolor de la traición, la hipocresía y la voluntad del Padre.

Es increíble la sensación de conocer, de empaparte del amor de Dios, y de su misericordia. Es como si a un animal salvaje encerrado en una jaula durante mucho tiempo le liberaran en su hábitat, al principio se hace extraño y después disfruta preguntándose cómo había podido vivir tanto tiempo alejado de su sitio. Porque nuestro sitio es vivir arropados del amor de Dios. Y como el animal salvaje, en esa nueva libertad hay peligros que hemos de afrontar. De ahí lo importante de la voluntad como herramienta de autocontrol, ya que sin una voluntad firme resulta muy complicado poder salir adelante. Quiero cambiar mi interior para poder vivir en la verdad, Dios me ama.

Los ejercicios son una experiencia que todo cristiano debe conocer, ya que marcarán un antes y un después en su forma de ver la vida. Aun así hay que estar muy alerta, ya que el diablo es capaz de sacar partido de esta situación de gracia. La lucha tiene que ser diaria y acompañado, sobretodo, por la Virgen.

Por ello, os animo profundamente a que no perdáis la oportunidad de acudir, y hacer los ejercicios espirituales. Eliminad prejuicios y sed valientes, que merece la pena.

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Caminos de Dios

La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.

Ha pasado un año desde que dejara de escribir, ya que el blog alcanzó su teórico final en el momento en el que acabó la asignatura Dirección de la producción.

No sé qué ha pasado, pero hoy me veo obligado a retomarlo…en parte porque me apetece y en parte porque creo que es necesario dar a la luz reflexiones seguramente un tanto distintas a las habituales…

El año pasado por estas fechas estaba a un tris de acabar la carrera de ingeniería química y mi mayor preocupación se centraba en qué iba a hacer con mi vida. Bien, para todo aquel que no lo sepa, mi vocación primera y mi pasión tardía es (porque lo sigue siendo) ser militar. Es algo que no puedo explicar porque ni yo mismo lo sé, pero que evidentemente está ahí.

Con la carrera acabada en Octubre de 2010, se me abrían dos posibilidades, por un lado opositar para el cuerpo de ingenieros del ejército,  y por otro lado, tratar de ser soldado para, en un futuro (mínimo 3 años) poder ingresar en el cuerpo general. En este caso, decidí ser sensato y hacer buen uso del esfuerzo que durante 5 largos años desempeñé en la carrera, así que me matriculé en una academia para preparar la oposición.

Fueron pasando los meses y cada vez era más insistente el rumor de que debido a los problemas que estaba (y sigue) atravesando España, las plazas específicas para mi titulación se iban a reducir a la nada, por lo que mi ánimo en la academia empezó a decaer notablemente (además las fuentes de los rumores eran más que fiables). En este plan una mañana de diciembre,  mientras estaba encerrado en la biblioteca recibo la llamada de Repsol, ofreciéndome una beca con unas condiciones muy buenas…y ahí empezó el dilema.

No dejaba de plantearme si merecía o no la pena, si el hecho de coger o no la beca me iba a cambiar la vida… El caso es que pasé una semana de nervios, sin dormir y pensando que Dios pone las cosas en el camino por algún motivo, ya que no siempre aquello que deseamos con todas nuestras fuerzas es lo más correcto. Este pensamiento por una parte delataba cierta cobardía o autocomplacencia, pero decidí arriesgar y ver a lo que un ingeniero químico puede llegar a dedicarse dentro de un grande como Repsol.

De eso han pasado ya 4 meses. No opto (ya oficialmente) a alguna plaza al cuerpo de ingenieros, y un detalle importante, el trabajo que  estoy haciendo en Repsol es apasionante.

En definitiva, es importante lo que quieras y cuánto lo quieras, pero jamás se deben cerrar las puertas, porque es imposible poder determinar lo que hay ahí aguardándonos.

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