El otro día un buen amigo me comentaba su creciente preocupación por lo que él mismo llamaba la ‘enfermedad de España’, refiriéndose esencialmente a la coyuntura económica que atravesamos y, por supuesto acompañada de una crítica al gobierno, y su forma de gestionar esta estupenda crisis.
Más allá de las lecturas políticas y económicas que se pueden hacer a esa frase, es tiempo de fijarse en las personas, y de ver que, por otro lado, España está también enferma debido fundamentalmente a una crisis de valores, que, está empezando a echar raíces en las personas jóvenes, motivada por los ejemplos cotidianos que nos rodean. El caso, es que no está claro qué queremos ser, no nos paramos a reflexionar y el modelo de vivir una buena vida, es el ‘Carpe Diem’: a disfrutar mientras se pueda, que luego nos vamos al hoyo. Qué gran mentira. En fin, a lo que vamos…
Son momentos extraños donde la honradez, la lealtad y en cierto modo la capacidad que tienen las personas de respetar y tolerar brillan por su ausencia, aunque curiosamente, todo el mundo al que se le pregunta se declara el más tolerante, honrado y leal del planeta. No digo que esto no sea así, aunque sinceramente la vara de medir de cada cual no es la misma, y como bien dijo el filósofo, está condicionada por nuestras circunstancias, aunque esa no sea una excusa válida vpues los principios y la ética van de la mano independientemente de las circunstancias…como también dijeron los antiguos filósofos, lo que es es, y lo que no es, no es. Sin conjeturas.
Un claro ejemplo de la falta de valores se dio con la venida del Papa a Madrid con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud el pasado mes de agosto. Como es conocido, ya que no pasó indiferente para nadie, la ciudad se abarrotó de peregrinos que inundaron y alegraron las calles de la capital durante una semana.
En efecto, los peregrinos gozaban con la presencia de su Santidad, aunque unos pocos tolerantes se empeñaron en hacerse notar (y no me refiero a los indignados, que no merece la pena ni que sean nombrados). Me refiero al grupo de homosexuales, que al paso del Papa, no hizo otra cosa más que comerse a besos. Estos son los que piden respeto y tolerancia, y que desgraciadamente se les ríen las gracias y se califica de personas normales demostrando su amor. Hay cosas que no me cuadran por ningún lado…
En lineas generales, y con este ejemplo queda patente, esta doble moral es la que se está arraigando en la sociedad y donde lo que uno piensa y las razones propias son las que siempre prevalecen, sin pensar en el ajeno y valorando solo nuestro propio placer. Por supuesto, ya podemos engañar a nuestra pareja tranquilos, un poquito de dinero a la famosa empresa del anuncio y listos. Y así, muchísimos más ejemplos.
España está enferma, pero se debe ser optimista, pues la cura está en la mejor escuela de valores del mundo, la familia.
Jose Manuel, posiblemente tampoco sea tolerante su modo de dirigirse a los homosexuales… lo digo porque tal vez todos no se sientan representados por aquellos que como bien dice faltaron el respeto al Papa y a los allí presente. En cualquier caso, son personas como usted y como yo, con una orientación sexual diferente, sí, pero personas que merecen ser respetadas.
Y hablando de valores, y de la visita del Papa, ¿no le parece un poco hipócrita/incoherente el pregonar el mensaje de Jesús desde un Mercedes, cuando hay otra juventud, esa a la que no miramos día a día (no sé si porque nos avergonzamos), esa para la que no eran las JMJ porque ni siquiera tenía que llevarse algo a la boca, que se estaba muriendo unos Km más abajo? A mí personalmente, como cristiano me lo parece. No critico lo que se celebraba en sí, que a muchas convivencias y celebraciones de estas he acudido y he disfrutado; critico la incoherencia que bajo mi parecer existía circunstancialmente, y la critico como cristiano.
Sí que estoy de acuerdo con usted en algo, en que España no sólo atraviesa una crisis económica, sino también una grave crisis de valores.
Me alegro de que disfrutasen las Jornadas, sinceramente, con todo el que lo comenté desprendía ilusión y alegría por lo vivido.
Un saludo Jose Manuel, y seamos optimistas con nuestra juventud.
Eu,
Ante todo gracias por tu comentario, agradezco tu tiempo y tu opinión, aunque he de pedirte perdón por contestar tan tarde, pues mi actual día a día me impide darle al blog más vida de la que realmente quisiera.
La discusión de si debía o no debía la Iglesia haberse gastado tanto dinero en las Jornadas me parece muy loable, pues los tiempos de crisis obligan a abrocharse el cinturón. Personalmente, soy partidario de que ese dinero se invierta en estos fines y no en otros, además, está comprobado que más que un derroche significó una inversión en pos del desarrollo de la ciudad. Por otra parte, la Iglesia Católica se deja la piel en los países subdesarrollados, y pienso que tu comentario es un tanto demagógico, pues aunque, evidentemente el viaje a Madrid costaba mucho dinero, se les tuvo y se les tiene bien presentes a todos mediante las personas que en misiones dan su vida por esa gente.
A su vez, hubo mucha gente sin recursos que pudo venir a Madrid gracias al donativo de todos los peregrinos que adquirieron la famosa mochila del peregrino.
Aunque no lo parezca soy joven y creo en la juventud para sacar las cosas adelante. Es bueno que la gente piense y que abunden las ideas, y que podamos debatirlas. Espero que puedan cambiar ciertas actitudes pronto.
Un saludo