Hemos de conocer nuestros miedos y temores y poder llegar a ser personas capaces de afrontar cualquier tipo de situación y problema
Pilar Jericó, autora de ‘NoMiedo en la empresa y en la vida’
Desde que salimos del vientre materno y nos enfrentamos a una atmósfera totalmente desconocida, hasta que acabamos la carrera y nos encontramos por decirlo de alguna manera con una mano delante y otra detrás en el mercado laboral, cada nueva etapa de nuestra vida está marcada en mayor o en menor medida por un sentimiento o atributo inherente al ser humano: el miedo.
El miedo tiene multitud de componentes y orígenes, pero como todo en la vida, puede llegar a ser un arma mortífera o un grandísimo aliado. Todo depende del prisma desde el que se miren las cosas (percepciones) aderezado de dos componentes fundamentales: el tipo de miedo y el grado de aceptación del mismo.
El objetivo básico de todo animal es sobrevivir en el entorno que le rodea. Bien, pues nosotros hemos de sobrevivir en el mundo en el que nos encontramos, tanto en el aspecto personal como en el aspecto laboral, y para ello hemos de mirar cara a cara a nuestros miedos y enfrentar nuestras debilidades con la premisa fundamental de ir creciendo como personas y por supuesto, como trabajadores. Si esta premisa no es entendida de este modo, el sistema puede devorarnos.
En mi opinión, la fortaleza que una persona puede adquirir para afrontar sus propios miedos se realiza a través de las experiencias negativas que cada cual haya podido vivir, es decir, desde el ejemplo de un estudiante que afronta la convocatoria de septiembre de la asignatura que suspendió en junio por falta de estudio, la experiencia adquirida le hará estar capacitado para estudiar aquello que no creía importante y dedicarle más tiempo a la asignatura, de manera que podrá ir más confiado y menos temeroso de suspender.
El mundo empresarial me queda un tanto lejano, ya que nunca he tenido ninguna experiencia profesional en la que haya tenido ocasión de enfrentarme a todos aquellos temores asociados a un puesto de trabajo, pero, soy plenamente consciente de que para poder llegar lejos y poder desarrollar plenamente mi capacidad como trabajador he de tener las cosas claras e intentar llevar como premisa el esfuerzo. Es muy común la gestión empresarial basada en el miedo castigando, de esta forma, el potencial de los empleados y estancándolos de forma indefinida en una rutina y en un estrés que no son sanos bajo ninguna circunstancia y que confiando en nosotros mismos podremos modelar.
Es pues la confianza la que nos ayuda a encontrarnos con nuestros miedos y plantarles cara (aunque un exceso de confianza nos puede hacer todavía más vulnerables). Hemos de ser fuertes y hacer un ejercicio de autoconocimiento tratando de encontrar nuestros puntos débiles y nuestros puntos fuertes para con el esfuerzo poder mejorar estos últimos y que poder ser capaces de sobrevivir en esta jungla del siglo veintiuno en la que nos hallamos.
El libro, me ha ayudado a pararme a pensar y a replantearme ciertos aspectos de mi vida que los tenía un poco olvidados, ya que muchas veces nos dejamos guiar por la velocidad cosmopolita y el hecho de pensar en los sentimientos personales más íntimos se deja un poco de lado. Tengo la sensación de que me encuentro en una especie de incubadora que es la universidad y que a partir del curso que viene mi vida dará un giro que no sé cómo afrontar. Ese el principal miedo que me venía atormentando durante los tiempos, pero que con la ayuda de Pilar Jericó he logrado en primer lugar reconocer firmemente y posteriormente valorarme e intentar mejorar aquello que mejor sé hacer para en la medida de lo posible lograr que el miedo al ‘¿Qué vendrá?’ no me atormente y consiga motivarme de cara a un futuro.